Actualmente algo más del 16% de la población adulta residente en Europa tiene problemas de audición que afectan negativamente en sus quehaceres diarios. Un porcentaje realmente alto que hace que probablemente tengas cerca familiares, amigos o conocidos que sufran pérdidas de audición.

Para combatir este problema nuestra principal arma es la prevención, por lo que es recomendable realizarse revisiones periódicas a fin de detectar cualquier pérdida auditiva por minúscula que sea, y si es tu caso, cuidar de los tuyos, acompañando a los peques y a los mayores a realizarse dichas revisiones.

En Clínica Atenea disponemos del Servicio de Otorrinolaringología para ocuparnos de aquellos problemas que puedan suceder en el oído.

Existen algunas indicaciones con las que podemos detectar ciertos problemas (pero como hemos dicho, lo mejor es realizarse una revisión con un especialista.)

A continuación, te mostramos 3 indicaciones que nos indican que alguna persona puede tener problemas de oído:

  1. Si pone la televisión muy alta.
  2. Si orienta la cabeza hacia la fuente del sonido y si mira fijamente a la cara cuando le hablan.
  3. Si no nos oye cuando se le habla desde otra habitación.
  4. Si escucha mejor una conversación telefónica por un oído que por el otro.

Estos son solo unos ejemplos orientativos, no tiene que seguirlos al pie de la letra, pero si detecta alguno de ellos, le recomendamos pida cita con el servicio de Otorrinolaringología para realizar una revisión mediante una audiometría, una prueba sencilla e indolora para comprobar las capacidades auditivas de cada persona. En caso de detectar pérdida, podrán orientarle sobre las distintas soluciones que mejor se adaptarán a su día a día.

En cuanto a los niños, detectar un posible problema de audición es más complicado, te dejamos algunas formas:

– A los 8-12 meses: no gira la cabeza ante un sonido familiar o no balbucea.

– A los 2 años: no entiende órdenes sencillas sin apoyo visual.

– A los 3 años: no localiza la fuente del sonido y no es capaz de repetir frases.

– A los 4 años: no sabe contar lo que le pasa.

– A los 5 años: no puede mantener una conversación sencilla.

– A los 6 años: dice ‘¿qué?’ con demasiada frecuencia.

– Con 7 años: su falta de atención es frecuente y le cuesta concentrarse.

 

Para cualquier duda o consulta, nos tiene a su disposición https://www.clinica-atenea.com/contacto/

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