La salud dental es muy importante para nosotros, ya que nuestra sonrisa es uno de los principales elementos de nuestra apariencia y forma parte de nuestra carta de presentación en muchas situaciones haciendo incluso que demos una buena o mala impresión. Unos dientes limpios y blancos son sinónimo de buena higiene y salud.
Por eso desde Clínica Atenea queremos darte unos consejos para mantener unos dientes perfectos. Muchas veces creemos que nos cepillamos los dientes correctamente, pero hay pequeños detalles que pasamos inadvertidos y que pueden estar afectando a nuestra salud bucodental.
En primer lugar hay que elegir un cepillo adecuado a nuestros dientes: un cepillo medio o suave eliminará la placa dental y restos de comida de tus dientes, sin irritar las encías o desgastar el esmalte de los dientes, como lo haría un cepillo de cerdas demasiado duras. Además hay que cambiar de cepillo cada 3-4 meses ya que las cerdas pueden deteriorarse por el uso y perder su flexibilidad y su efectividad.
Para que tu salud dental sea completa es muy importante utilizar el hilo dental ya que elimina las bacterias y restos de comida que se quedan atrapados entre los dientes donde en ocasiones el cepillo de dientes no llega. Es muy importante que pasemos el hilo dental antes de cepillarte los dientes para de este modo eliminar los restos de comida atrapados completamente.
El siguiente paso es dominar como un samurái la técnica del cepillado. En primer lugar tienes que aplicar una pequeña cantidad de pasta, ya que si aplicas mucha, puede ser que se forme mucha espuma y no realices con profundidad la limpieza terminando antes de lo necesario.

Con el cepillo realiza movimientos de arriba abajo con el cepillo, muchas personas están mal habituadas y realizan el movimiento de izquierda a derecha y de esta forma puede que no lleguemos a toda la superficie de los dientes o dañemos nuestras encías. Posteriormente en la zona de las muelas cepíllalas por encima para así eliminar los restos de comida.

Por último es importantísimo cepillar la parte interna de los dientes y la lengua para así eliminar bacterias y evitar el mal aliento. Recuerda que tanto en la lengua como en los dientes no es necesario que presiones de manera excesiva ya que hacerte daño no es sinónimo de más higiene.

Para terminar con la limpieza, enjuaga tu boca y el cepillo con agua para estar listos para la próxima limpieza. Si quieres terminar con una sonrisa y una boca perfecta puedes utilizar un enjuague bucal durante unos 30 segundos.

El equipo de dentistas, higienistas y odontólogos de la Clínica Atenea te pueden asesorar en cualquiera de tus visitas sobre consejos más específicos de salud bucodental.

 

 

Cómo lavarse los dientes correctamente