El Dr. Guillermo Pou, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo en Clínica Atenea, pionero de nuevo en otra nueva técnica quirúrgica mínimamente invasiva: la cirugía con imanes.

El fin de esta práctica es reducir el dolor y las cicatrices. Asimismo, disminuye las incisiones requeridas.

Este centro hospitalario valenciano Nisa 9 de Octubre, es el segundo de España y de Europa en utilizar la denominada «cirugía sin huellas». Uno de sus cirujanos, el doctor Guillermo Pou, ya ha aplicado esta técnica en intervenciones de vesícula biliar y apendicitis.

Para introducir el imán se aprovecha el acceso por el que se introducen los dispositivos quirúrgicos. El imán se une a una pinza y esta se engancha a las vísceras o tejidos que precisen moverse. Según explica Pou, «se facilita al cirujano una zona despejada para trabajar y por lo tanto más segura, ya que es menos aparatoso que una pinza quirúrgica».

El imán realiza la función de una pinza, pero se puede dirigir desde el exterior con un imán más potente y logra reducir el número de cortes. De hecho, la utilización de imanes durante el acto quirúrgico puede llegar a reducir estas hasta un 66%.

Tal y como describe el cirujano, «una extirpación de la vesícula biliar puede realizarse en una sola incisión por el ombligo, cuando con técnicas convencionales, requiere entre tres o cuatro». Este hecho se traduce en un postoperatorio más rápido, con menos dolor y menos cicatrices.

Al mismo tiempo, la técnica mejora la seguridad en quirófano, pues si la zona está más despejada, las incisiones ganan en precisión. Sin embargo, Pou advierte que el uso de esta técnica requiere un aprendizaje exhaustivo.

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