En esta época del año son muchos los que caen resfriados y nos preguntan ¿Qué podemos hacer la próxima vez para poder evitarlo? Muchas ocasiones creemos que estamos protegiéndonos de los cambios de temperatura con prendas de abrigo. Pero no solo nos tenemos que cuidar por fuera, también es muy importante cuidarse por dentro y mantener las defensas preparadas para luchar contra todas las posibles enfermedades.

Desde Clínica Atenea os queremos dar unos consejos para poder aumentar nuestras defensas y sobrevivir al “entretiempo”.

Uno de los primeros consejos y no por ello menos importante es dormir las horas necesarias, nuestro cuerpo también necesita descansar y reponer energías. Dormir lo que toca tiene un efecto muy positivo en nuestra salud. Lo recomendable para un adulto es realizar 7 horas de sueño.

Practicar deporte al menos 30 minutos al día es suficiente para mantener nuestro cuerpo en forma. No necesariamente tenemos que acudir a un gimnasio, podemos incluirlo en nuestra rutina diaria subiendo escaleras o incluso evitando el coche o transporte público e ir andando a alguno de los sitios para de esta manera activar nuestro cuerpo.

El deporte o la actividad física está claramente ligado a este segundo consejo que es la eliminación del estrés. Es muy importante aprender a dejar las preocupaciones en el trabajo y aprender a relajarse, priorizar y una buena organización.

Beber entre 6-8 vasos de agua al día es importantísimo ya que el agua elimina toxinas del organismo y además nos ayuda a hidratarnos y seguir a tope con nuestro día a día. Es muy importante tener en cuenta que tampoco debemos pasarnos con el agua ya que esto podría ser contraproducente ya que eliminaríamos demasiados minerales de nuestro organismo.

Una buena alimentación es parte clave en el mantenimiento de nuestras defensas por ello es crucial que incluyamos las 5 raciones de frutas y verduras diarias. Además de mantener nuestras defensas ayuda a prevenir enfermedades como las cardiopatías, diabetes y la obesidad. Sus fitonutrientes nos protegen de las enfermedades crónicas. Las vitaminas, minerales que aportan son esenciales para nuestra salud ya que protegen a las células del sistema inmune.

Otros alimentos especialmente protectores, son las frutas de temporada, la cebolla, la calabaza, el ajo, las zanahorias, el polen, la miel, el perejil, el aguacate, los tomates y el pescado.

Desde Clínica Atenea os recomendamos estos consejos que nos ayudarán a mantener nuestras defensas a punto ya que nuestra salud empieza desde dentro y se verá reflejado desde fuera. Ante cualquier duda nuestro equipo de especialistas está a vuestra disposición para ayudaros a estar en un estado óptimo por dentro y por fuera.